La expresión pertenece al poeta, a Gerardo Diego (1896-1987), a su libro “Ángeles de Compostela”, y cree oportuno el cronista rescatarla en momentos de cierto desasosiego perceptible en la urbe a propósito del Xacobeo 2010 y sus omisiones compostelanas. Mientras siguen creciendo y pujando las torres de Compostela, la palabra de uno de los poetas que más y mejor cantó la ciudad resuenan bajo la bóveda pétrea de la palabra ¡ULTREYA!
Así reza el poema:
Oh Compostela, estela de Santiago,
estrella y nave rústica de Europa,
alta de arboladura, vaso o copa,
cáliz más bien con sangre del sol vago.
Oh prieta vencedora del estrago,
blanca y negra, tan cúbica. Si topa
la lluvia ciega tu estribor y popa,
los lame de verdín y jaramago.
¿A dónde vas anclada con tu roca,
inmóvil navegante finisterre
que un soplo -ultreya- empuja y solivianta?
A una luz de ultramundo te convoca
el coro inmenso -”¡Ultreya! ¡Y nadie cierre!”-
También la piedra, si hay estrellas, canta”.
El poema está dedicado a Gonzalo Torrente Ballester y forma parte del libro editado, en facsímile, por la Xunta de Galicia en 1996. Compostela, como siempre, espera, prendida de la piedra y la palabra, renovados pasos en la historia del Camino y de Galicia. Alguien debería escuchar. Sencillamente.














